¿Por qué sale humo o ceniza cuando abro la puerta?
La estufa de leña está pensada para una combustión intermitente. Esto quiere decir que funciona de manera óptima con una pequeña cantidad de leña, que suele durar entre 1 y 2 horas (aunque puede prolongarse hasta 4 o 5 horas). Es importante mantener una entrada de aire adecuada mientras se emiten gases de combustión y asegurarse de que la leña se consuma hasta que sólo queden brasas antes de volver a cargar.
Si se abre la puerta cuando aún hay llamas, entrará una gran cantidad de aire frío en la cámara de combustión, lo que puede provocar que la ceniza se disperse y ocasionar molestias por el humo. Por eso, se recomienda esperar siempre a que sólo queden brasas y no haya llamas visibles antes de añadir más leña.
Si fuera necesario abrir la puerta antes de que haya solo brasas, se puede abrir la puerta unos 1-2 cm durante 10-20 segundos, o bien dejar abierta la entrada de aire primaria durante aproximadamente 1-2 minutos. De esta manera, se incrementa el tiro en la estufa de leña y se reduce el riesgo de cenizas volantes o molestias por el humo.
La chimenea también puede ser la causa
Si el tiro de la chimenea es insuficiente (tiro bajo), el humo buscará siempre la vía más fácil de escape, como puede ser por la puerta o el conducto de humos.
El tiro bajo de la chimenea suele presentarse en viviendas muy herméticas, con extractores potentes o sistemas de ventilación que pueden generar presión negativa en la estancia donde está la estufa de leña. Esto puede derivar en molestias por el humo y una mala combustión. En tales casos, será necesario abrir una ventana para aportar aire a la combustión y equilibrar la presión en la habitación.